25 años de nuestra rama monástica

Este año de la misericordia, por gracia de Dios, en el día de San José, nuestra rama monástica cumple 25 años de fundación. Las 8 primeras religiosas que comenzaron a vivir la vida claustral en nuestro Instituto, recibieron el decreto de fundación en las vísperas de la solemnidad del santo Patriarca, y comenzaron a vivir la vida contemplativa el 25 de marzo de 1991. Así, la figura de san José, ligada al misterio de la Encarnación, es ejemplo de la respuesta a la llamada de Dios. También nuestras hermanas, llamadas por Dios a vivir el misterio de Cristo de un modo especial, respondieron su fiat, imitando a María en la Anunciación y bajo el patrocinio de San José.

Dando gracias a Dios por los beneficios recibidos y por cada una de nuestras vocaciones, nos parece oportuno reflexionar con algunas palabras de san Juan Pablo II, de su encíclica Redemptoris custos, en la que describe este itinerario de fe y de amor de José y María en torno al misterio admirable de la Encarnación del Hijo de Dios.

 

Llamado a ser el Custodio del Redentor, José... hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer (Mt 1, 24). 

Monasterio "Beata Gabriela de la Unidad" Pontinia- Italia

Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han subrayado que san José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo.

 

La fe de María se encuentra con la fe de José. Si Isabel dijo de la Madre del Redentor: “Feliz la que ha creído”, en cierto sentido se puede aplicar esta bienaventuranza a José, porque él respondió afirmativamente a la Palabra de Dios, cuando le fue transmitida en aquel momento decisivo. En honor a la verdad, José no respondió al “anuncio” del ángel como María; pero hizo como le había ordenado el ángel del Señor y tomó consigo a su esposa. Lo que él hizo es genuina “obediencia de la fe” (cf. Rom 1, 5; 16, 26; 2 Cor 10, 5-6). 

Monasterio "De la Santa Sofía Sabiduría Divina"- Ucrania

Se puede decir que lo que hizo José le unió en modo particularísimo a la fe de María. Aceptó como verdad proveniente de Dios lo que ella ya había aceptado en la anunciación. El Concilio dice al respecto: “Cuando Dios revela hay que prestarle ‘la obediencia de la fe’, por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios, prestando a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad y asintiendo voluntariamente a la revelación hecha por él”. La frase anteriormente citada, que concierne a la esencia misma de la fe, se refiere plenamente a José de Nazaret.

 

Él, por tanto, se convirtió en el depositario singular del misterio “escondido desde siglos en Dios” (cf. Ef 3, 9), lo mismo que se convirtió María en aquel momento decisivo que el Apóstol llama la plenitud de los tiempos, cuando “envió Dios a su Hijo, nacido de mujer” para “rescatar a los que se hallaban bajo la ley”, “para que recibieran la filiación adoptiva” (cf. Gál 4, 4-5). “Dispuso Dios –afirma el Concilio– en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad (cf. Ef 1, 9), mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina (cf. Ef 2, 18; 2 Pe 1, 4)”. 

Lezio Divina

De este misterio divino José es, junto con María, el primer depositario. Con María –y también en relación con María– él participa en esta fase culminante de la autorrevelación de Dios en Cristo, y participa desde el primer instante. Teniendo a la vista el texto de ambos evangelistas Mateo y Lucas, se puede decir también que José es el primero en participar de la fe de la Madre de Dios, y que, haciéndolo así, sostiene a su esposa en la fe de la divina anunciación. El es asimismo el que ha sido puesto en primer lugar por Dios en la vía de la “peregrinación de la fe”, a través de la cual, María, sobre todo en el Calvario y en Pentecostés, precedió de forma eminente y singular.

Monasterio "Santa Gianna Beretta Molla" Brasil

Pidamos por la santidad y perseverancia de todas nuestras hermanas contemplativas en los 11 monasterios con que han florecido en estos 25 años. Que la Santísima Virgen bendiga sus sacrificios, sus oraciones y su entrega a mayor gloria de Dios y salvación de las almas.

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    seks oferty (sábado, 09 septiembre 2017 12:22)

    absencyjny