La Vida consagrada y la imitación de Cristo 

La vida religiosa es cristocéntrica. Nuestro Señor llama a los Apóstoles a dejar todo para "seguirlo"; así también al joven rico no sólo le aconseja vender todo, es decir, practicar la vida religiosa por el voto de pobreza, sino que lo invita a seguirlo: ven y sígueme; y ambas cosas unidas, es decir "dejar todo" para "seguir a Cristo": "estas últimas palabras determinan la esencia misma de la vocación; se trata, en efecto, de seguir las huellas de Cristo"[1].

 

Dios se ha unido al hombre en Cristo Jesús de un modo singular por la admirable "unión personal", y en ese hombre perfecto "se ha unido en cierto modo a todo hombre" [2]. Cristo es la causa eficiente de nuestra unión con Dios y es también la causa ejemplar, el modelo de los hom­bres nuevos; en Cristo Jesús el hombre se encuentra a sí mismo. "Mani­fiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimi­dad de su vocación", al punto tal que "el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado"[3].

 

El religioso que se consagra a Dios de un modo peculiar buscan­do la unión con Dios por la práctica de la caridad perfecta, lo debe hacer por Cristo, con Cristo y en Cristo. Está llamado a unirse a Dios en Cristo y a imitar más de cerca y representar perennemente en la Iglesia "el género de vida que el Hijo de Dios tomó cuando vino a este mundo para cumplir la voluntad del Padre, y que propuso a los discípulos que lo seguían"[4].

 

Si esto corresponde a todo religioso, "con mucha mayor razón debemos vivir nosotros esta realidad como religiosos de la Familiadel Verbo Encarnado" [5]. Esencial a todo religioso, queremos que no pase desapercibido en nuestras vidas. Más aún, esta impronta cristocéntrica debe quedar marcada a fuego en nosotros y en nuestro apostolado de evangelizar la cultura, cuyo fundamento se encuentra en el misterio del Verbo Encarnado. Esta realidad de ser otros Cristos es central en nuestra espirituali­dad[6].

 

 

¿Qué son los votos religiosos?

 

Los votos pertenecen a la esencia de la vida religiosa. Precisamente "un Instituto religioso es una sociedad en la que los miembros, según el derecho propio, emiten votos públicos perpetuos o temporales que han de renovarse... y viven vida fraterna en común"[7].

La vida religiosa está relacionada con la perfección de la caridad en cuanto es un ejercicio para alcanzarla; ejercicio que consiste en la práctica de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia bajo voto. La vida religiosa no es la perfección o santidad, sino un medio y disposición para alcanzarla. Este medio o disposición no es otra cosa que la práctica de los votos, y de aquí que sean la esencia de la vida religiosa.

Profesión religiosa – San Rafael, Argentina
Profesión religiosa – San Rafael, Argentina

Siendo común a todos los religiosos, cada Instituto sin embargo, según su carácter y fines "ha de determinar en sus constituciones el modo de observar los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, de acuerdo con su modo de vida"[8]. En nuestra Familia Religiosa, además de los tres votos, tenemos como propio emitir un cuarto voto de esclavitud mariana, que implica "una total entrega a María para servir mejor a Jesucristo"[9].

 

Que María Santísima reciba todas nuestras ofrendas y votos de amor, a la gloria de Dios y salvación de las almas.

[1] RD, 5.

[2] GS, 22.

[3] Directorio de Espiritualidad [26], citando GS, 22.

[4] LG, 44. Cf. ET, 4: "Mediante la práctica de los consejos evangélicos habéis querido seguir más libremente a Cristo e imitarlo más fielmente".

[5] Directorio de Espiritualidad [29].

[6] Cf. Directorio de Espiritualidad [30].

[7] CIC, c. 607, § 2.

[8] CIC, c. 598, § 1.

[9] Constituciones [82].

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