Año de la Vida consagrada

En sintonía con la Iglesia universal, dedicaremos algunos artículos de nuestro blog para dar a conocer algunos aspectos de la vida consagrada. Que sirva para la mayor gloria de Dios y para rezar por la santidad y perseverancia de todos aquellos que están llamados a a unirse a Dios en Cristo y a imitar más de cerca y representar perennemente en la Iglesia "el género de vida que el Hijo de Dios tomó cuando vino a este mundo para cumplir la voluntad del Padre, y que propuso a los discípulos que lo seguían"[1].

¿Qué es la Vida religiosa?

En sus elementos esenciales,  se trata de practicar los consejos evangé­licos bajo voto, es decir de un modo estable, para dedicarse totalmente a Dios, y entregarse de un modo peculiar a la obra de la Iglesiaen el mundo; y esto por medio de la caridad perfecta.

Lo propio de los religiosos -sean clérigos o laicos- es estar consagrados totalmente a Dios y por lo tanto a su misión salvífica.

 

Así lo da a entender su nombre de religiososi lo consideramos incluso desde el punto de vista etimológico: Religioso viene de religión[2] que en sus tres acepciones nos indica a alguien cuya ocupación es Dios y el culto divino. Ya se derive de releer, pues lo concerniente al culto divino ha de meditarse frecuentemente en el corazón, como aconseja la Sagrada Escritura: en todos tus caminos piensa en Dios(Pr 3, 6) y practicaba la Santísima Virgen, pues meditaba todas esas cosas en su corazón (Lc 2, 19); ya provenga de reelegir, es decir volver a elegir a Dios luego de perderle por nuestras faltas; o finalmente venga de religar, en el sentido que la religión nos liga -une- a Dios. Todo nos está hablando de que el religioso es el hombre que se dedica a las cosas de Dios, y no de cualquier modo, sino totalmente.

 

A la misma conclusión podemos llegar si atendemos a la realidad de que el religioso es aquel que lleva vida consagrada; de ser un consa­grado. Consagrar significa hacer sagrada una realidad, es decir separar algo del uso común y profano-del orden de lo habitual y cotidiano- para introducirlo en un orden aparte, el de las cosas divinas; así la Iglesia -lugar dedicado exclusivamente para el culto divino- es un espacio sagra­do, y el cáliz -dedicado exclusivamente para la celebración de la Santa Misa- es un vaso sagrado. El religioso, por la profesión de los consejos evangélicos, es alguien que se dedica totalmente a Dios, es su propiedad exclusiva[3].

 

La vida religiosa es también un don de Dios a la Iglesia por medio del Espíritu; está en el corazón mismo de la Iglesia, es parte integrante de su vida, constituyendo un don precioso y necesario para el presente y futuro del pueblo de Dios, porque pertenece íntimamente a su vida, a su santidad y a su misión[4].

 



[1] LG, 44. Cf. ET, 4: "Mediante la práctica de los consejos evangélicos habéis querido seguir más libremente a Cristo e imitarlo más fielmente".

[2] Cf. Santo Tomás de Aquino,Summa Theologiae (S. Th.), II-II, 81, 1.

[3]Enseña Juan Pablo II que: “La Iglesia piensa en vosotros ante todo como personas ‘consagradas’ a Dios en Jesucristo como propiedad exclusiva. Esta consagración determina vuestro puesto en la amplia comunidad de la Iglesia, del Pueblo de Dios” (RD, 7). cf. www.vatican.va: “La Iglesia piensa en vosotros ante todo como personas "consagradas": consagradas a Dios en Jesucristo como propiedad exclusiva”.

[4] Cf. VC, 1.3.



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