San Juan Pablo II - Padre de nuestra familia religiosa

 

“Padre” dice relación al origen de la vida, al principio, y también a todo lo que implica el desarrollo de la vida, al principio formativo y educativo.

         Juan Pablo II es Padre de nuestra familia religiosa por intención expresa de nuestro Fundador, el P. Carlos Buela. Así lo concibió desde los inicios, y así entendemos que de algún modo San Juan Pablo II nos ha engendrado a la vida religiosa.

 

         Nacimos bajo su pontificado e iluminados por su persona, sus ejemplos y su magisterio (a modo de ejemplo, se cita en nuestras Constituciones y Directorios más de 1100 veces),  “textos que manifies­tan el pensamiento del Papa Juan Pablo II y algunas reflexiones que nos inspira aquel a quien consideramos como el Padre de nuestra Congregación, ya que su espléndido magisterio siempre fue para nosotros fuente fecunda en que abrevamos nuestra sed de fidelidad al Señor” (Directorio de vocaciones, 78).

 Y nacimos, como familia religiosa,  el mismo día en que el Santo Padre consagraba el mundo al Inmaculado Corazón de María.

         Nuestro carisma es obrar bajo la moción del Espíritu Santo y en la impronta de María, para enseñorear todas las cosas para Cristo: todo lo auténticamente humano, como hace referencia nuestro nombre, familia religiosa “Del Verbo Encarnado”, el Verbo hecho carne.

         Se nos ha enseñado a seguir, a profundizar, a querer vivir lo que el rico magisterio de Juan Pablo II legó a la Iglesia.

         Tenemos certeza histórica del afecto y cercanía del Papa a nuestra pequeña familia religiosa, y siempre lo sentimos inclinado y como velando por nosotros.

         Como contemplativas, sabemos de la confianza que tenía en las oraciones de las religiosas de clausura. Esa confianza, creemos, nace de su profunda vida de fe y oración, de conocer el poder intercesor que Jesucristonuestro Abogado ante el Padre y único Mediador entre Dios y los hombres ha querido participar en los miembros de su Cuerpo místico. Enseñó –podemos citar el discurso pronunciado en Ávila durante uno de sus viajes apostólicos– el núcleo de la vida contemplativa centrado en la unión con Dios y en la inmolación amorosa y alegre en bien de la Iglesia y de la humanidad.

 

         Alegrándonos con toda la Iglesia, y con todos los miembros de nuestra familia religiosa esparcidos en los cinco continentes, encomendamos a la intercesión de Nuestra Señora de Luján a quien celebramos como nuestra Patrona el 8 de mayo, y de San Juan Pablo II, ¡San Juan Pablo Magno!, todas nuestras vocaciones, todos nuestros apostolados, y la gran tarea de inculturar el Evangelio, por medio de una vida santa y a través de la predicación de la Palabra de Dios, queremos ser “gritos del Verbo” (cf. San Agustín)

Algunos de los miembros de la familia religiosa en Italia
Algunos de los miembros de la familia religiosa en Italia

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