La Navidad en el Monasterio

Ha comenzado un nuevo Año bajo la mirada de nuestra Santísima Madre y con la dulce invocación del nombre de Jesús.
Como ya saben, es tradición en nuestros monasterios la “vestición” de la imagen del Niño Jesús, con algún atuendo típico de algún país o simbolizando alguna intención particular de oración. Este último ha sido el motivo por el cual este año lo vestimos de "misionero", pero de modo simbólico, utilizando los colores de la Patrona de nuestra familia religiosa, la Inmaculada Concepción de Luján, encomendando a su poderosa intercesión a todos nuestros misioneros, su santificación, su perseverancia y fortaleza y los frutos de su apostolado. También le pedimos el aumento y santificación de las vocaciones., ya que la mies es mucha y los operarios son pocos… ¡siguen siendo pocos!

Un detalle de relieve es que la túnica blanca del Niño nos recuerda la blanca figura del Santo Padre, con la feliz coincidencia de la Divina Providencia de que el actual Sucesor de San Pedro es argentino, como nuestra Patrona la Virgen de Luján, y como numerosas de nuestras vocaciones. Son cosas para agradecer a Dios y aprender a cantar el Magnificat como María… los pequeños y los pobres de espíritu saben dar gracias a Dios.
Les deseamos un santo Año 2014, y los encomendamos ante el Altar del Señor.
¡Dios los bendiga!

 

 

 

 


 


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