¡Qué gusto ser mártir! - Parte I

 (Vida del Beato Juan Bautista Ferreres Boluda S. J[1])

Nació en L'Ollería, pueblo de la Provincia de Valencia, el 27 de Noviembre de 1861 y fue bautizado en la Parroquia Santa María Magdalena. Su familia era muy religiosa, dedicados a la agricultura.

Hasta cerca de los 16 años ayudó a su familia en los trabajos agrícolas, cuando con ocasión de un certamen religioso que se organizó en el pueblo, demostró tener talento y gusto especial en el trabajo presentado, por lo que uno de los miembros del  jurado convenció a sus padres para que lo pusieran a estudiar. Ante esta posibilidad el joven Juan Bautista eligió ir al Seminario.

En 1877 ingresa al Colegio Mayor de Santo Tomás de Villanueva, donde destacó por su talento y constancia alcanzando los primeros puestos de la clase. El Padre José María Bover, que lo conocía desde 1901, primero como su discípulo luego como compañero de profesorado,  testimoniaba que era muy apreciado y considerado entre sus compañeros.

A los 26 años, ya sacerdote, decidió ingresar en la Compañía de Jesús  y así lo hizo el 30 de Junio de 1888 en  el Noviciado de Veruela (Zaragoza). Comenzó a repasar sus anteriores estudios de Filosofía y Teología, que realizó simultáneamente con los estudios universitarios de la Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, obteniendo la calificación final de sobresaliente.

Desde 1894 hasta 1899 se desempeñó en la docencia en Colegios de Segunda Enseñanza en Zaragoza y Orihuela, donde demostró su competencia y claridad en las explicaciones, la amabilidad en el trato con los alumnos, y una piedad atrayente, que según algunos influyó en alguna vocación religiosa para la Compañía. Terminado este período de Docencia pasó a Manresa y Tortosa para acabar el período de formación y su incorporación definitiva en la Orden. En Tortosa emitió la profesión solemne el 15 de Agosto de 1900. En 1900 fue profesor en el Colegio Máximo (Tortosa  - Sarriá), donde entregó la mayor parte de su vida (32 años) a la formación de sacerdotes en Moral y Derecho Canónico.

Sus profundos conocimientos de moral y derecho canónico fueron el motivo por el que el Padre Ferreres fuera tan consultado e interviniera en cuestiones importantes para la Iglesia y para la Compañía de Jesús.

Quienes le conocieron lo describen como: “excelente religioso, muy piadoso, serio y formal, se le tenía por santo, no le gustaban las críticas y murmuraciones, vivía con suma pobreza, daba ejemplo en todo, nunca dejó la oración y el examen, trabajaba todo el día, no era amigo de alabanzas…”, recordaba un alumno un día que lo alababan les dijo: “¡bah!, la gloria humana no sirve para nada, sino la gloria de Dios”.

El 23 de enero de 1932, fue firmado el decreto de disolución de la Compañía, la incautación de sus bienes y la prohibición de tener colegios que directa o indirectamente estuviesen bajo su dependencia. El Padre Ferreres, profesor en el Colegio Máximo de Sarriá, hubiera debido marchar al extranjero con sus alumnos, pero dada su edad (71 años) y el estado de su salud (era diabético) los superiores vieron conveniente dejarlo en España en espera de la restauración del orden. Todos los religiosos que no dejaron el país, dejadas las casas y las obras apostólicas, vestidos de paisanos se reunieron en los llamados “coetus” (departamentos) y siguieron trabajando. El Padre se trasladó a Barcelona a uno de los “coetus” donde cuidaba de la reimpresión de sus libros, ejercía algunos ministerios espirituales  y respondía  las consultas que le dirigían.

En 1936 tras el asesinato del P. Félix Cots, que venía haciendo de superior de los coetus el P. Ferreres marchó a la casa de la familia Portabella. Durante los registros él se mantenía tranquilo y deseaba ser mártir de Cristo con verdaderas ansias. El 9 de agosto fue detenido, acusado de haber disparado unos tiros que salieron de cerca de la casa donde él estaba. Puesto en libertad, tuvo que marchar de la casa de esta familia y se refugió en el sótano de la casa de un ex alumno. Los superiores vieron conveniente que lo mejor sería que viajara a su pueblo natal, así en compañía de un hermano y con un salvoconducto partieron a tierras valencianas; llegando el 12 de agosto a la casa de su hermano menor José María, con el que siempre se sintió muy unido. Todo su equipaje fue un crucifijo y un rosario de nudos.

El comité del pueblo de L´Ollería de inmediato tuvo noticia de su llegada, los milicianos todos los días recorrían la calle de su casa hasta el día 19 en que fue llevado al comité para declarar. Al día siguiente entraron en casa de su hermano y colocando todos los libros, que el Padre había regalado a José María, de sus publicaciones, y todos los objetos religiosos, los quemaron en su presencia.

A finales de mes el Gobernador Civil le mandaba presentarse ante él, por lo que envió un autómovil para que le buscasen, en Valencia esperaron pero el Gobernador Civil nunca les recibió, al anochecer fue trasladado al penal de San Miguel de los Reyes, se puede leer en su ficha de ingreso: “Ingresa en esta prisión, procedente del Gobierno Civil de la Provincia, entregado por la fuerza pública en concepto de detenido gubernativo a disposición del Ex. Sr. Gobernador Civil.” Era el sábado 29 de Agosto y permanecería allí hasta el día de su muerte el 29 de Diciembre, 4 meses después.



[1]Tomamos de“Beato Juan Bautista Ferreres Boluda, S. J. – Sacerdote y Mártir”, Estanislao Just Lleó, S.J., Valencia.

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